Se vende castillo en Connecticut con foso y mazmorra

Como la gran mayoría de los edificios norteamericanos, sus piedras no han sido testigos de historias de siglos pasados. Su construcción comenzó en el año 2003 por encargo de Christopher Mark, que desembolsó 3,8 millones de euros para que sus hijas tuvieran un castillo con sus torres de cuento, su foso y su puente levadizo, en el que jugar a ser princesas. Antes de levantar el castillo, su propietario pasó dos años viajando por Europa, donde se hizo con piezas procedentes de iglesias antiguas y castillos franceses que envió a Estados Unidos en distintos contenedores. También reclutó a un constructor de barcos, especializado en restaurar yates de madera, que talló a mano las puertas y molduras y se encargó de colocar los suelos

Durante los siete años que requirió la construcción, se contó con el trabajo de más de un centenar de artesanos que viajaron desde Rusia, Polonia y la República checa para ayudar al proceso construcción.Todo está cuidado al máximo detalle, incluso su emplazamiento, ya que el castillo se encuentra en un paisaje boscoso y conforma una estampa idílica donde no falta de nada, sin siquiera su propio lago.
 Para garantizar que hubiera espacio suficiente para todos en el Castillo Chrismark, como se conoce a la propiedad, su propietario, bisnieto del magnate del acero de Chigaco Clayton Mark, encargó que hubiera ocho amplios dormitorios y 10 cuartos de baño. En total, hay 12 chimeneas, una escalera de caracol de madera tallada y un comedor formal de estilo medieval. En el sótano hay un teatro con escenario, luces y música para que actuaran sus hijas.
La lujosa propiedad tiene estancias espectaculares como la cocina, de 111 metros cuadrados, estructura circular y equipada con armarios y muebles en madera oscura y encimeras de mármol. Y como no podía ser de otra manera, el castillo no está exento de excentricidades: en el baño principal hay una enorme bañera de hidromasaje que se llena por una cascada de agua que cae de rocas; también hay una sala de observación abovedada tiene un suelo de cristal con vistas al dormitorio principal. Y sí, también hay un par de pasadizos secretos e incluso una mazmorra. Incluso durante unos años, esta residencia contó con su propio zoológico privado para las hijas que incluía una cebra, y un par de camellos llamados Abu y Habibi.
La mayor parte del castillo está construido en piedra y se divide en tres espaciosas plantas, que junto con el garaje que está en la planta sótano, suman la friolera de 2.000 metros cuadrados de vivienda. Esta propiedad en venta invita a sentirse como un rey, pero para adquirirla (a través de Randall Realtors) se requiere una gran fortuna, y es que su precio es de 31 millones de euros, una cifra inferior a los 42,5 millones de euros que su dueño pidió por ella en 2014.
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