¿Oprah a la Casa Blanca?

Después del impactante discurso sobre abuso sexual, racismo y libertad de prensa, que le valió a Oprah Winfrey aplausos de una audiencia de pie, el pasado 7 de enero, en los Globos de Oro, el presentador de la ceremonia, Seth Meyers, la dio como posible candidata a la presidencia de los Estados Unidos en 2020.

Sin embargo, sus detractores —que no son pocos—, como el cantautor británico Seal, acusan a la ganadora del premio Cecil B. DeMille de ser “hipócrita!. 

“Cuando eres parte del problema durante décadas, pero de repente todo el mundo piensa que eres la solución”, expresó el exesposo de la modelo Heidi Klum en Instagram, donde subió una fotografía, convertida en meme, donde aparece Oprah besando en la mejilla a Harvey Weinstein, acusado de abuso sexual por actrices de Hollywood. 

Y agregó: “Oh, lo olvidé, es cierto... Habías oído los rumores, pero no tenías ni idea de que él estaba atacando en serie a jóvenes actrices, que a su vez no tenían ni idea de en qué se estaban metiendo. Culpa mía”, y el hashtag #SantificadoHollywood.

Oprah tiene toda una legión de seguidores que han oído de su propia boca su historia, la de una niña que fue violada y torturada desde sus 9 años de edad, en repetidas ocasiones, por familiares y extraños que visitaban la casa donde su mamá trabajaba como empleada de servicio.
Que dormía en el jardín porque los jefes de su madre no la dejaban quedarse adentro debido al color de su piel. Y que quedó embarazada a los 14 años y semanas después de nacer su hijo, este murió. La misma que hoy no ve como opción tener hijos y siente como suyas a 200 jóvenes que hacen parte de su academia de liderazgo. 

El 29 de enero de 1954 en Kosciusko, Missouri, Oprah Gail Winfrey nació de una madre soltera en medio de la pobreza rural de Misisipi. 
Vivió con su abuela hasta los 6 años. Desde los 3 años jugaba a entrevistar muñecas y a los cuervos que se paraban junto a la casa de su abuela. Y ella misma ha contado que, viviendo con su madre en Milwaukee, fue violada por su primo, que después de abusar de ella la llevó a comer un helado.

A los 13 años decidió escapar de casa, y fue llevada a un centro de detención juvenil. Cuando vivió en Nashville con el que llama su padre, un barbero, desarrolló su capacidad crítica, pues le hacía leer un libro por semana y escribir un informe.

A sus 17 años, después de ganar un concurso de belleza (Miss Prevención de Incendios) la invitaron a una emisora de radio en Nashville donde, a modo de broma, narró noticias. Quedaron todos tan perplejos que consiguió trabajar para la estación mientras estaba en la preparatoria, cubriendo noticias locales. Luego entró en la Universidad de Tennessee.

A los 19 años tenía su propio noticiero, y aunque fue despedida cuatro años después, porque sus jefes creían que su pasado la afectaría, a los 22 años se trasladó a Baltimore para presentar el programa de TV ‘People are talking’ (La gente está hablando). 

Trabajó día y noche, hasta que la WSL-TV de Chicago la contrató para presentar su matutino, el A.M. Chicago, y en pocos meses lo posicionó como primero en audiencias.

En 1985 lo convirtió en ‘The Oprah Winfrey show’, el talk show más visto en la historia de la TV. —30 millones de espectadores sólo en Estados Unidos—. 
Oprah admite que nada ha sido fácil, su hermano murió de VIH y su infancia fue marcada por el maltrato. Con lo que no contaba era con que Kitty Kelley publicara en 2010 su historia no autorizada ‘Oprah; A Biography’, en la cual, después de entrevistar a cientos de allegados a la estrella, desvirtuó las historias de abusos sexuales y aseguró a USA Today que “ninguno de sus familiares las cree, pero ahora es tan rica y poderosa que temen contradecirla”.

Nadie niega que a punta de carisma, talento y una oratoria contundente, ella ha escrito su leyenda, la de la conductora más famosa de Estados Unidos, directora de una fundación que otorga becas a jóvenes de Sudáfrica, y la mujer más influyente, al punto de haber sido artífice del triunfo de Barack Obama en la presidencia.

El discurso de Oprah ocasionó que la cadena NBC le diera su apoyo a la probable candidata demócrata. El propio Trump se declaró su admirador al igual que su hija Ivanka, quien fue criticada por apoyarla tras los Globos.

Medios como el Washington Post entrevistaron a expertos electorales, próximos tanto al Partido Republicano como al Partido Demócrata, y muchos le ven un gran potencial a su candidatura presidencial. Destacan “la calidad de su discurso, su condición de mujer masivamente influyente y el alto grado de conocimiento que tienen los electores estadounidenses sobre ella”.

Winfrey ya había coqueteado con la política, pues existe una ley bautizada con su nombre. En 1991 acudió al Senado y dio testimonio ante un comité que estudiaba la Ley Nacional de Protección a la Infancia, que proponía crear una base de datos con los nombres quienes, en el país, hubieran sido condenados por cometer abusos contra menores. Dos años después, Bill Clinton firmó la legislación que desde entonces se llama la ‘Ley Oprah’.

Y aunque Winfrey guarda silencio sobre su posible candidatura presidencial, ante 19 millones de personas, en los Globos, anunció que se “acerca un nuevo día” en lo que respecta a temas raciales, de género y a la lucha por la igualdad.

Una de las polémicas que podrían cerrarle a Oprah Winfrey el camino a la Casa Blanca tiene que ver con su amistad con Harvey Weinstein, productor de ‘The Butler’, película de Oprah que conllevó a otro de los tropiezos de la actriz, quien, en la gira promocional, le dijo a la BBC: “Hay generaciones de gente vieja, que nacieron, fueron criados y vivieron en medio de prejuicios racistas, ellos simplemente tienen que morir”.

Sus detractores la acusan, además, de darle voz a pseudocientíficos, que dicen tener curas milagrosas y niegan los principios básicos de la ciencia, como Phil McGraw, Dr. Phil, quien tenía un segmento en su show a finales de los años 90, y que en el 2002 se convirtió en programa. Sin embargo, él no tenía licencia para trabajar y fue acusado por invitados de presionarlos para seguir consumiendo las sustancias contra las que batallaban. 

Luego Oprah promovió a Mehmet Oz y sus tratamientos “milagrosos”, a quien el Senado estadounidense investigó por engaño al consumidor, y a Juan de Dios, un cirujano y médium que “sanaba” a sus pacientes con la “intervención” de “entidades espirituales de médicos y científicos muertos”. 

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