Arquidiócesis que ayuda a los inmigrantes y refugiados recibe fondos

Los esfuerzos de la Arquidiócesis de Hartford para ayudar a los inmigrantes y refugiados han recibido un impulso de 4 mil dólares en forma de una subvención.
Lynn Campbell, directora ejecutiva de la Office for Catholic Social Justice Ministry, y el arzobispo Leonard Blair, presentaron los fondos a la hermana Mary Ellen Burns, directora de Apostle Immigrant Services (AIS), en una reunión celebrada esta semana en la oficina de AIS en la Saltonstall Avenue en Fair Haven.

La presentación se realizó en nombre de Catholic Relief Services (CRS) y la colección anual Operation Rice Bowl.
Fundado en 2008 por los Apostles of the Sacred Heart of Jesus, los AIS ofrecen asistencia legal a los inmigrantes que intentan navegar por el complejo sistema de inmigración.
El núcleo de su trabajo gira en torno a la solución de problemas de visas que pueden romper a las familias o impedir que las personas atrapadas en el extranjero se reúnan con las familias que ya están en los Estados Unidos.
Muchos de los inmigrantes provienen de países devastados por la guerra o de naciones con gobiernos opresivos.
Campbell expresó que si bien el 75 por ciento de los fondos recaudados de la colección anual van a programas en el extranjero, el 25 por ciento restante se distribuye a las parroquias y programas en la arquidiócesis que abordan el tema de la pobreza.
Señaló que se eligió a los AIS porque, de acuerdo con el mensaje de solidaridad global de los CRS, respalda las necesidades críticas de los migrantes y refugiados que se han establecido en los Estados Unidos.
Antes de la ceremonia de entrega de los fondos, la hermana Mary Ellen, de los Apostles of the Sacred Heart of Jesus, presentó a hombres y mujeres de Liberia, Guinea, México y El Salvador que contaron sus historias de su travesía hacia los Estados Unidos y recibieron ayuda de los AIS para obtener la residencia permanente, mejorar sus habilidades de lenguaje y unirse con sus familias.
“El trabajo que hace AIS es excepcional”, comentó Alhaji Umarr Kromah, quien huyó de los rebeldes en Liberia, y finalmente recibió su ciudadanía estadounidense en 2011 después de volver a conectarse con su familia.
Por su parte, Glenda, una joven esposa y madre que vino de El Salvador a la edad de 8 años y que pidió que no se usara su nombre completo, elogió a la hermana Mary Ellen y a los AIS por ayudarla a obtener su residencia permanente y trabajar bajo protección temporal.
Señaló que las agencias federales determinarán en las próximas semanas si se permitirá que 300 mil inmigrantes de 10 naciones permanezcan en este país bajo el estatus temporal dado a las personas que huyeron a los Estados Unidos de los huracanes y otros desastres naturales.
Otra mujer, que vino de México hace 20 años e inconscientemente dejó que expire su visa, dijo que trabaja en dos empleos y que recurre a los AIS para mejorar sus habilidades lingüísticas.
Erika Vergara, que trabaja con Apostles Immigrant Services, habló sobre su trabajo con los jóvenes indocumentados que emigraron a los Estados Unidos cuando eran niños y que reciben protección en virtud de la política de la Deferred Action for Childhood Arrivals (DACA).
El programa fue amenazado en septiembre pasado cuando el fiscal general Jeff Sessions anunció que la administración estaba retirando DACA, lo que afecta la vida de 700 mil personas en todo el país.
El arzobispo Blair señaló que los obispos de Connecticut emitieron una declaración el mes pasado pidiendo a la delegación del Congreso del estado que respalde la legislación que garantice la continuación del programa.
Según la declaración, el programa DACA ayuda a aproximadamente a 8 mil jóvenes indocumentados en Connecticut que fueron traídos a los Estados Unidos cuando eran niños y que no tendrán voz en su futuro sin la protección del programa.
“Es difícil entender de dónde viene nuestro país, ya que muchos de nuestros ciudadanos son inmigrantes”, comentó el arzobispo Blair, quien habló sobre su propia madre, que vino de Polonia y pudo recibir ayuda del gobierno.
Las historias ofrecidas por los inmigrantes que reciben ayuda de los AIS destacaron una nueva iniciativa de dos años lanzada por el Papa Francisco en septiembre pasado llamada Share the Journey (Comparte el viaje), que fue creada para concientizar sobre la difícil situación de los migrantes y refugiados.
Los AIS comenzaron bajo la dirección de la hermana Mary Ellen, quien trabajó durante 19 años como abogada de servicios legales en la ciudad de Nueva York.
El ministerio ayuda a los inmigrantes en el área metropolitana de New Haven a lograr la ciudadanía, obtener autorización para trabajar, unirse con miembros de la familia, convertirse en residentes legales y mejorar sus habilidades educativas.
Ella estimó que en nueve años, el ministerio de cuatro miembros del personal, más los voluntarios, han ayudado a más de 2 mil inmigrantes de 90 países, incluyendo 475 personas el año pasado; y surgió como un programa reconocido por el Departamento de Justicia de los Estados Unidos.
Los AIS son una continuación del trabajo de las hermanas del Sagrado Corazón que vinieron a New Haven desde Italia en 1906 durante una gran ola de inmigración europea para servir a otros italianos recién llegados. Sus esfuerzos continúan un siglo después al ayudar a los inmigrantes recientes a encontrar estabilidad en el área de New Haven.

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